
Trabas imaginarias, prejuicios, rigideces e inhibiciones nos privan de nuestra espontaneidad, de nuestra respuesta hábil, de nuestra capacidad de fluir y de ser tal cual somos. De registrar y atender nuestras necesidades y dejar ser a los demás.
¡Para qué la vamos a hacer sencilla si la podemos complicar!
Así sufrimos, nos apagamos, envejecemos.
Un poco de obviedad, un poco de simpleza, un poco de practicidad puede orientarnos.
¿Qué tal si cuando no quieres, dices que no; cuando te hace daño, lo dejas; cuando necesitas pedir, lo pides; cuando quieres dar, se lo das; y cuando quieres llorar o gritar lo dejas salir?
¿Qué tal si cuando quieres comunicarte, te abres? ¡Y cuando estás contento, te ríes!
¿Qué tal si cuando ves al otro, lo aceptas como es, sin rotularlo?
¿Qué tal si te quedas aquí y ahora, lo único real, en donde hay tanto que no requiere del pasado ni del futuro?
¿Qué tal si te das a tu esencia y te dejas Ser verdadero?
1 comentario:
Hola Rayo de luz, como estas?, gracias por pasarte, tu lugar es verdaderamente luminico, la verdad, te felicito!
Un beso grande!
Fede.
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